Érase una vez una moneta un tanto melancólica que un buen día decidió irse de viaje en busca del sentido de la vida. En el cole se había leído el Quijote y le había molado un pegote. El personaje que más le gustaba era Sancho, el secundario de lujo, buen conocedor del refranero, al que su caballero prometió convertirlo en gobernador de la Ínsula Barataria. La moneta, fan, como digo, del tal Sancho, decidió ver si el bonachón escudero habíase retirado, tras su calamitoso camino, a la dicha Ínsula. Busca que te busca en por la geografía nacional encontró por fin la posible ínsula: la Villa de
jueves, 28 de agosto de 2008
Moneta road
Érase una vez una moneta un tanto melancólica que un buen día decidió irse de viaje en busca del sentido de la vida. En el cole se había leído el Quijote y le había molado un pegote. El personaje que más le gustaba era Sancho, el secundario de lujo, buen conocedor del refranero, al que su caballero prometió convertirlo en gobernador de la Ínsula Barataria. La moneta, fan, como digo, del tal Sancho, decidió ver si el bonachón escudero habíase retirado, tras su calamitoso camino, a la dicha Ínsula. Busca que te busca en por la geografía nacional encontró por fin la posible ínsula: la Villa de
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1 comentario:
jajajajaja
PEROquéFUERTE,qué fuerte!!!
me encanta!
es que no tiene precio
monete, moneta,
os habéis ganado un lacasito.
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